HABLEMOS DE ¿POR QUÉ ME LLAMAN EXTREMISTA?… POR FIN!!


Me llaman extremista.

Me dicen que soy muy extremista.

Y todo por defender con vehemencia y tajantemente mi idea de que el extremismo no es bueno jajajajajaja, mi idea de que la moderación es el camino y mi idea de que no debemos permitir que nos arrollen o que nos impongan lo injusto.

Todo por no conceder un ápice de terreno a los que valiéndose del poder pretenden aprovecharse de los que creemos en la moderación, en el perdón, en la amnistía, en la compasión, en las buenas formas, en la justicia social.

Me llaman extremista porque a estas alturas de mi vida no consiento que nadie me tome el poco pelo que tengo, por no consentir que alguien se aproveche de mi buena voluntad, por atacar de forma directa a quien quiere cambiar la realidad para adaptarla a su conveniencia personal, por dejar en evidencia a quien pretende apoderarse del ancho del embudo (hasta, incluso, el punto de generar pena en los demás).

Me llaman extremista por escupir a la cara a quien me escupe tres veces pensando que me la va a meter doblada y que, para colmo, no me voy a dar cuenta.

Me llaman extremista por llamar a las cosas por su nombre, por llamar hijo de puta a los hijos de puta, “malfollaos/as” a los/as “malfollaos/as”,  ladrón al que roba, cobarde  a quien  huye o “pilatos” a quien se lava las manos y mira a otro lado ante lo injusto (y todo porque no le afecta directa y personalmente).

Me llaman extremista por creer en la comunicación entre las personas mediante el empleo de la palabra sin tabúes, sin cortapisas y sin más limitaciones que las buenas formas, la educación y el no hacer daño gratuito a mi interlocutor (si lo merece y lo hago… no es gratuito).

Me llaman extremista porque a veces (solo a veces) no le rio las gracias a quien vanaliza lo trascendente o a quien solo ama la vida el día que se levanta con el pie derecho. Por no permitir que se rian ni de mi ni de los que amo ni de los más débiles ni de los que no pueden defenderse.

Me llaman extremista por decir a la cara (táctica que uso, únicamente, como defensa ante un previo ataque) las 4 verdades incómodas que a la gente no le gusta oir ni reconocer.

Me llaman extremista por ser fuerte y soportar las embestidas de temporales más destructivos que los que azotan habitualmente a la gente “normal”.

Me llaman extremista porque a pesar de todo no concibo la vida como una pelea ni calzo escopetas cargadas ni me dejo arrastrar por el desánimo, la rutina, el cabreo o las contingencias comunes que la propia vida lleva intrínsecas.

Me llaman extremista por decir claramente lo que todos piensan pero ninguno se atreve a decir.

Que cada palo aguante su vela, que cada cual sea responsable de lo que dice, hace y piensa!!

Y ante el error (intencionado o no) siempre cabe la disculpa, la petición de perdón y la rectificación. Pero si no es así… voy, sin piedad, a la yugular!!. Ataco de forma directa e implacable y uso todas mis armas sin compasión y aun así dejo margen para la autodefensa, para ponerme en el lugar del otro si el otro quiere que me ponga en su lugar, para tratar de ser comprensivo y benevolente con las circunstancias personales de cada cual.

Me llaman extremista porque no me callo ni una, porque las guardo y las saco cuando la ocasión lo merece, por defenderme cuando me quieren pisar.

Me llaman extremista por poner el grito en el cielo ante hechos lamentables y que no entiendo cómo no indignan a la gente.

Me llaman extremista por creer en mi, por quererme y, por tanto, tener capacidad para amar, por tener conciencia de que intento actuar de forma correcta, por admitir mis errores como primer paso para enmendarlos, por tener la suficiente capacidad como para “pillarlas al vuelo”, por ser duro de roer, por admitir que cuando me la cuelan es porque yo permito que me la cuelen pero no porque no me de cuenta.

Por todo eso me tachan de extremista.

Po vale!!

Eso es lo que hay!!

PD. Hay que ser extremista para tacharme de extremista!!