HABLEMOS DE PREOCUPACIONES… POR FIN!!


HABLEMOS DE PREOCUPACIONES… POR FIN!!

 

   La preocupación es el sentimiento que nos inmoviliza en el presente por cosas que pueden llegar a suceder en el futuro.

  Cuando nos preocupamos por algo que todavía no ha sucedido, ponemos todo nuestro empeño en adelantarnos a algo que tal vez puede que no llegue a ocurrir nunca. Así, mantenemos nuestra mente ocupada con pensamientos negativos que lo único que hacen es atraer más de lo mismo.

   Al estar preocupados, no vivimos el presente plenamente y además, empañamos las experiencias actuales con nuestra visión pesimista.

   Gran parte de nuestras preocupaciones se refieren a cosas sobre las que no tenemos ningún control. Podemos preocuparnos todo lo que queramos, pero esto no nos llevará a solucionar el problema de ninguna manera. Incluso la gran mayoría de las veces, aquello por lo que tanto nos preocupamos resulta ser menos horrible de lo que imaginábamos.

   Como dice el famoso proverbio ¿Chino?… “Si el problema tiene solución… ¿por qué te preocupas? Si el problema no tiene solución… ¿por qué te preocupas?”

   Evidentemente ya sé que es inevitable preocuparse a veces, pero hablamos de la preocupación en exceso. La “preocupación”, dentro de unos límites tolerables, debería ser la antesala de la “ocupación”.

   La preocupación en exceso se convierte en ansiedad, miedo a lo desconocido y al futuro. Afectan tanto a la salud física como emocional, pudiendo generar estrés y trastornos de ansiedad. El miedo paraliza, la ansiedad modifica nuestra conducta y hace que no veamos la realidad tal cual es (empezando por cómo nos vemos a nosotros mismos)

   Cuando vivimos preocupados continuamente, nos encontramos en continua alerta, viviendo en un estado de permanente situación de peligro, que solo debería estar funcionando en determinadas ocasiones y no la mayoría de las veces. Así, poco a poco vamos perdiendo nuestra capacidad de funcionar normalmente, asumiendo que la vida es algo peligroso, sin permitirnos relajarnos o disfrutar de las cosas, de los momentos y de las personas.

   Cada situación se torna a vivirla como un conflicto o problema a resolver, incluso las más insignificantes obligaciones. Situaciones que deberían hacernos sonreír se vuelven estresantes.

   Hay, asimismo, que diferenciar entre el preocuparnos y hacer planes de futuro.

   Cuando hacemos planes de futuro, nuestro momento presente contribuye a que ese futuro sea mejor; mientras que cuando nos preocupamos, nuestro momento presente se encuentra inmovilizado por algo que creemos que puede suceder en el futuro. Por lo tanto, la diferencia es evidente.

  Para librarnos del exceso de preocupaciones es importante que reconozcamos la incertidumbre como una parte natural de la vida.

   Hay que aceptar la incertidumbre como hay que aceptar la existencia innegociable de la muerte.

   Ese miedo a lo desconocido tan conocido por todos nosotros, que quizás nos ate tanto a veces, forma parte de nuestro desarrollo, ya que no podemos saber todo lo que sucederá con absoluta certeza. Por lo tanto, ¡acepta la incertidumbre!.

   Cambia tu perspectiva.

   No te quedes anclado/a en pensamientos negativos o preocupaciones dirigidas hacia el futuro. Debes saber que por mucho que lo hagas no solucionarás nada. Tan solo si te centras en el presente y empiezas a manejar tu mente con eficacia, podrás manejar tu destino. Te llevará tu tiempo.

“La mente es un magnífico criado pero un amo terrible”.

Si piensas sólo cosas negativas, es porque no has cuidado tu mente y no has dedicado el tiempo y empeño necesarios para entrenarla a pensar en lo bueno. Por desgracia no nos enseñan eso desde pequeñitos.

Permítete vivir el presente, elige tus pensamientos y comienza a vivir en el HOY sin miedos.

   Hay técnicas y ejercicios que dan excelentes resultados pero… dado que “querer es poder”… si no quieres, no podrás.

 

Gracias!

 

Fdo. Diego Bueno

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